La creatina suele verse como un suplemento de culturistas. En realidad, es uno de los ingredientes más estudiados en nutrición deportiva, con más de 1.000 estudios clínicos publicados y efectos documentados mucho más allá del gimnasio.
Definición: ¿qué es la creatina monohidrato?
La creatina es una molécula sintetizada naturalmente por el organismo, principalmente en el hígado, riñones y páncreas, a partir de tres aminoácidos: arginina, glicina y metionina. Se almacena como fosfocreatina (PCr) principalmente en los músculos esqueléticos (~95%) y en pequeñas cantidades en otros tejidos (cerebro, corazón).
También se encuentra en alimentos animales: carne roja (~2–5 g/kg), pescado (~3–4 g/kg). Los vegetarianos y veganos apenas obtienen nada de la alimentación.
La creatina monohidrato es la forma de referencia científica, con mejor base de evidencia que todas las demás formas.
¿Cómo actúa la creatina en el organismo?
Durante un esfuerzo intenso y corto, los músculos consumen ATP más rápido de lo que la vía aeróbica puede suministrar. La fosfocreatina (PCr) actúa como reserva de energía inmediata: cede un fosfato al ADP para regenerar ATP en milisegundos.
La suplementación aumenta las reservas de PCr muscular, mejorando la capacidad de sostener esfuerzos de alta intensidad repetidos.
Este mecanismo está reconocido por la EFSA: "La creatina mejora el rendimiento físico durante ejercicios de alta intensidad sucesivos" (indicación UE n° 737, Reglamento 432/2012).
Lo que dice la ciencia: efectos validados por la EFSA
La EFSA ha validado dos indicaciones de salud para la creatina monohidrato: