La eficacia es el primer criterioque evaluamos
La eficacia no es una promesa, es el punto de partida
En los complementos alimenticios es fácil añadir un activo a una fórmula. Es mucho más difícil determinar la forma correcta, la dosis correcta, las combinaciones adecuadas y las condiciones necesarias para que realmente tenga un efecto en el organismo.

Aquí es donde todo se decide.
En Cuure consideramos la formulación una disciplina de ingeniería. Cada decisión, desde la elección de un ingrediente hasta su concentración, su forma molecular y su interacción con el resto de la fórmula, se toma con un objetivo simple: alcanzar el mejor nivel de rendimiento posible según los conocimientos científicos disponibles.
Un ingrediente solo tiene valor si produce un beneficio medible
La eficacia empieza por la absorción
Un activo mal absorbido no es un activo. Atraviesa el cuerpo, no hace nada y se va. Es lo que ocurre con la mayoría de los complementos del mercado.
Elegimos formas queladas, liposomales o patentadas que realmente cruzan la barrera intestinal. En concreto: nuestro magnesio Sucrosomial muestra una absorción hasta 4,42 veces superior a las formas de óxido estándar.

Magnesio
El magnesio es uno de los minerales más recomendados en suplementación. También es uno de los peor formulados. La mayoría de los productos usan óxido de magnesio, una forma barata pero absorbida en menos del 25% según los datos de la literatura.
Absorción estimada
Óxido (forma estándar)
~ 22%Citrato
~ 45%Bisglicinato
~ 50%Sucrosomial *
~ 80%
Fuente: datos comparativos de la literatura científica. Los valores son indicativos y varían según las personas y su estado nutricional. * Forma utilizada en nuestras fórmulas.
Diseñar una fórmula eficaz es un ejercicio de equilibrio
Cada ingrediente, cada dosis y cada elección tecnológica implica compromisos. Una forma puede absorberse mejor pero ser menos estable. Una dosis puede ser eficaz sobre el papel pero difícil de integrar en una fórmula coherente.
Nuestro trabajo consiste en arbitrar estos parámetros para construir productos científicamente relevantes, utilizables en el día a día y capaces de producir beneficios reales.
- Identificar la necesidad
Una necesidad real de salud, no una oportunidad de mercado
Cada producto parte de una necesidad de salud documentada. Buscamos entender los mecanismos biológicos implicados antes de imaginar una solución.
- Explorar nuevas vías
Siempre en contacto con la investigación
Nuestros equipos intercambian regularmente con investigadores, científicos y expertos del sector para seguir los últimos avances en nutrición, salud y tecnologías de formulación.
- Construir la fórmula como un sistema
La molécula correcta, en el formato correcto
Bisglicinato, malato, liposoma... Seleccionamos la forma más pertinente según los datos disponibles, la biodisponibilidad y su compatibilidad con el resto de la fórmula.
- Optimizar la forma y la dosis
Las concentraciones que marcan la diferencia
Cada dosis se define a partir de los datos científicos disponibles para reproducir las condiciones en las que se han observado los beneficios.
- Cuestionar nuestras elecciones
La exigencia nunca se detiene
Una buena fórmula se basa en el mejor conocimiento disponible en un momento dado. Nuestro papel es seguir poniéndola a prueba a medida que avanza la ciencia.


