Rastro de leche
La traza de leche designa la presencia residual de proteínas o componentes derivados de la leche de vaca (u otros mamíferos) en un producto, generalmente en cantidades mínimas, sin que la leche sea un ingrediente añadido intencionalmente. Esta presencia suele ser el resultado de una contaminación cruzada durante las etapas de fabricación o envasado en instalaciones compartidas. Desde el punto de vista nutricional, las trazas de leche pueden contener proteínas como la caseína o la lactoalbúmina, así como cantidades ínfimas de lactosa. Para la mayoría de los consumidores, estas cantidades no tienen ninguna incidencia notable. Sin embargo, revisten especial importancia para las personas con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) o con hipersensibilidad probada, en quienes incluso una exposición mínima puede desencadenar una reacción. La mención «traza de leche» es obligatoria en el etiquetado de los complementos alimenticios en virtud de la normativa europea sobre alérgenos (Reglamento UE n.º 1169/2011). Contribuye a informar a los consumidores afectados y a permitirles tomar una decisión informada. Las personas alérgicas o intolerantes deben consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplementación.