Carboximetilcelulosa de sodio
La carboximetilcelulosa de sodio (CMC) es un compuesto semisintético derivado de la celulosa, el principal polímero estructural de las paredes celulares vegetales. Se obtiene mediante la reacción química de la celulosa con ácido monocloroacético en medio alcalino, lo que le confiere solubilidad en agua y propiedades gelificantes distintivas. Gracias a su capacidad para formar geles viscosos y estables, la CMC se utiliza ampliamente en las industrias alimentaria y farmacéutica como agente de carga, espesante, aglutinante y estabilizante. Contribuye a mejorar la textura y la cohesión de las formas sólidas, como los comprimidos, facilitando tanto su fabricación como su desintegración tras la ingestión. En el ámbito de los complementos alimenticios, la CMC actúa principalmente como excipiente funcional: no aporta beneficios nutricionales directos, pero desempeña un papel esencial en la calidad, la estabilidad y la correcta desintegración del producto terminado. Su uso está regulado por las autoridades europeas y es reconocido como seguro a las dosis empleadas en formulación.