Dióxido de titanio
El dióxido de titanio (E171) es un aditivo alimentario utilizado durante varias décadas como colorante blanco y opacificante en numerosos productos procesados, confitería, chicles y complementos alimenticios en forma de cápsula. Su capacidad para producir una blancura intensa y enmascarar imperfecciones visuales lo convirtió en un ingrediente tecnológico muy extendido en la industria alimentaria. Este aditivo puede presentarse en forma de nanopartículas, una fracción de las cuales puede ser absorbida por el organismo. Varios estudios han puesto de manifiesto posibles efectos genotóxicos, lo que llevó al Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) a clasificarlo como posible cancerígeno para el ser humano (grupo 2B). Ante estos datos, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó en 2021 que ya no podía considerarse seguro como aditivo alimentario. En Francia, la prohibición del dióxido de titanio en los alimentos entró en vigor el 1 de enero de 2020, anticipándose a la decisión europea. Por tanto, ya no debería figurar en la composición de los complementos alimenticios comercializados en el mercado francés y europeo.